Hay peluquerías donde se habla de fútbol, de vecinos y de lo que nos trae la vida. Y luego está El Clavel, en Málaga, donde esta vez las tijeras son las encargadas de seguir el ritmo al nuevo single del cantante malagueño, Sarria. Allí, entre espejos, crucifijos y gomina, el cantante ha decidido grabar el corte de su lanzamiento, Compasión por mí.
El videoclip, dirigido por Jorge Parejo, convierte esta peluquería de barrio en un escenario que envidiarían los festivales más grandes del país. Peines como micrófonos, secadores como focos y unos personajes que parecen sacados de una portada de vinilo setentero como público, entre ellos, la abuela Maritere (abuela de Sarria), que se lleva toda la atención bailando como si llevara toda la vida en el mundo del rock.
Pero la historia de Compasión por mí viene de un tiempo atrás… Durante años, Sarria utilizó su estribillo como broche de oro para cerrar sus conciertos. Nacido de la semilla del mismísimo Symphaty for the Devil de los Rolling Stones, el pegadizo estribillo ha ido evolucionando hasta convertirse en una canción independiente que hoy, Sarria nos comparte en todas sus plataformas.
En palabras del propio Sarria:
“Compasión por mí” es un tema con una trayectoria muy especial en Sarria. A pesar de salir ahora, en 2025, llevo cerrando los conciertos con su estribillo desde que arranqué el proyecto en 2020.
Originalmente surgió como una de apéndice de “Flor”, en directo acabábamos el tema con una especie de jam sobre los acordes del clásico Sympathy for the Devil de los Rolling Stones, sobre la que yo cantaba la letra del estribillo de “Compasión”.
Me gustaba tanto ese estribillo, y me gusta tanto el efecto que produce en directo, que quería convertir ese trozo de canción en una canción totalmente nueva, independiente de “Flor” y del “Sympathy”.